La Macedonia profunda me estaba esperando para ofrecerme tanto su cara más amable y hospitalaría como una pesadilla protagonizda por los peores 14 km d mi vida como motero (y os lo dice uno que lleva más 80.000 a sus espaldas).Después de disfrutar de la calma con una comida en un marco precioso en soldedad, rodeado de flores, escuchando los pájaros y observando los insectos con miles de microuniversos a mi alrededor: llegó la tempestad... una tempestad que me generó agobio y la inseguridad de sentirme desamparado.Os cuento como aparecio la Adversidad y apliqué mi mentalidad estoica para gestionarla y salir mejorado.