El sistema soviético enseña que defenderse no es solo evitar que te peguen, sino preparar tu propio ataque. En lugar de alejarte del rival, usas la palma de la mano o el hombro para frenar sus golpes justo cuando terminan. Esto te permite quedarte cerca, mantener el equilibrio y estar listo para golpear de vuelta al instante. La idea es que cada bloqueo sea el primer paso de tu contraataque para dominar la pelea.