El New York Times reporta que Laura Sarabia, entonces directora del DAPRE y luego canciller designada, contactó a Álvaro Uribe Vélez para que usara sus contactos en Washington y resolviera una crisis diplomática con Estados Unidos, originada por la negativa del presidente Petro a recibir vuelos con deportados colombianos. Uribe, según el diario, ofreció su ayuda, aunque él mismo afirma que la comunicación se dio a través de un intermediario. La crisis, desencadenada por medidas del gobierno Trump, incluyó la suspensión de visas y amenazas arancelarias, generando temor en sectores económicos colombianos. A pesar de una aparente solución, las consecuencias de la crisis persisten.