Louise Glück fue reconocida con el Premio Nobel de Literatura este año, una reivindicación a la poesía y a las mujeres. Su poética sale del espacio íntimo para proyectarse hacia lo universal. “Los poemas no perduran como objetos, sino como presencias. Cuando lees algo que merece recordarse, liberas una voz humana: devuelves al mundo un espíritu compañero. Yo leo poemas para escuchar esa voz. Escribo para hablar a aquellos a quienes he escuchado”.