La dirección en la vida muchas veces viene a través de otras personas. Una amistad correcta
puede darte claridad, consejo y enfoque. Las relaciones nos ayudan a no desviarnos. En
saber vivir creemos que las amistades sanas aportan vida con dirección.
Cada día más sabio, dos de marzo. El cetro de los impíos. No prevalecerá el
cetro de los impíos sobre la heredad asignada a los justos para que nunca los justos
extiendan sus manos hacia la maldad. Salmo 125 versículo 3. Me cansé de ser bueno.
Esa fue la explicación que aquel hombre dio al ser descubierto en flagrante delito.
La noticia corrió como una bomba por toda la fábrica, porque era considerado un empleado
modelo entre los 500 trabajadores de la empresa. El versículo de hoy explica eso. La actitud
de los impíos es tan grosera, tan descarada e impune que el justo corre el peligro de extender
sus manos hacia la maldad. El salmista habla del cetro de los impíos. Porque el cetro,
los reyes usan el cetro como símbolo de su realeza, poder y soberanía. En este mundo
de pecado, los impíos de algún modo gobernan y ejercen poder. Se consideran reyes, sienten
que están por encima de la ley. La burlan o la compran. Soborran conciencias, condenan
al inocente y explican sus actos de maldad. Dios promete que esta situación no prevalecerá.
Tú entiendes el sentido de prevalencia cuando miras hacia los montes. Los montes son
permanentes y parecen eternos. Las nubes pasan y los árboles nacen, crecen y mueren.
Las generaciones se siguen unas a otras, pero los montes permanecen en el mismo lugar.
El cetro de los impíos no será como los montes. Una persona sin Dios y sin escrupulos
puede conseguir dinero, fama, poder y honra, pero todo es como las nubes. Hoy es y mañana
no es. El mal parece vencer al bien. Hoy mañana tal vez, pero siempre hay un pasado
mañana en que la justicia prevalecerá. Esto no es solamente una promesa, es una realidad.
Si miras la historia en retrospectiva, verás arreyes, naciones y imperios que se consideraban
indestructibles de rumbarse un día, de manera tal que hoy apenas quedan rastros. Por tanto,
continúa luchando y enalteciendo los valores en tus actitudes diarias. No temas que te consideren
un soñador o un idealista. No tengas envidia de la prosperidad de los hombres sin Dios.
Sé justo. Busca diariamente fuerzas en Jesús. No permitas que la injusticia de los hombres
traiga a margura a tu corazón. Valoriza las cosas simples que duran para siempre,
porque no prevalecerá el cetro de los impíos sobre la heredad asignada a los justos,
para que nunca los justos extiendan sus manos hacia la maldad.