Las conversaciones correctas Una conversación correcta puede cambiar el rumbo.
Las oportunidades muchas veces no llegan por casualidad, llegan por una conversación.
Hablar con propósito marca la diferencia.
Tienes a ver vivir, creemos que las conversaciones correctas, abren caminos.
Cada día más sabió, treinta de marzo, restáuranos. Dios de los ejércitos restáuranos,
haz resplandecer tu rostro y seremos salvos, salmo ochenta versículo siete.
El otro día hablé con el hijo de un empresario de éxito. Hijo único tenía todo para
continuar haciendo crecer la empresa del padre, pero lamentablemente se juntó con las
personas equivocadas y terminó oprisionero de las drogas. El hombre tenía 40 años,
ya no era joven y mirando hacia atrás decía, fueron más de 20 años de mi vida tirados a la
basura. Pero un día se encontró con Jesús, era el último recurso y se aferró a él con las
fuerzas que todavía le quedaban. Hoy cuesta creer en la transformación operada en la vida de este
joven, volvió a los estudios y comenzó a trabajar en la empresa del padre. A eso exactamente
se refiere la suplica del salmista hoy, restáuranos, restaurar esa regular lo que está destruido,
muchas veces restaurar esa ser de nuevo. Tú tomas un jarron hecho añicos y lo reconstruyes,
pedazo a pedazo, de modo que nadie nota que un día estaba roto. Pero el salmista va más allá,
él dice, haz resplandecer tu rostro y seremos salvos. El hombre de nuestra historia me contaba
que mientras estaba prisionero en las garras del vicio tenía vergüenza de mirar la cara de sus
padres. El padre le decía, ¿por qué hijo si nunca te dejé de amar a pesar de todo lo que hacía?
El hijo responde, me sentía sucio, indigno y por eso desaparecía durante meses. Así es el
sentimiento de culpa. Dios nunca abandona a el hijo rebelde, nunca esconde su rostro, pero el
pecado crea en el ser humano tal sentimiento de culpa, que él cree que Dios está enojado.
Si por algún motivo tú fuiste herido por algún dardo envenenado del pecado, no tengas miedo
ni vergüenza de ir al padre celestial. Él está con los brazos abiertos dispuesto a recibirte.
El salmista apela hoy al señor de los ejércitos. En Ebreo, el nombre de Dios en este versículo es
Giova. Este nombre denota todo el poder controlador de los cielos y de la tierra. Todo ese poder
está disponible para ser usado en tu favor, para restaurar lo que parece humanamente imposible de ser
restaurado. Clama hoy en tu corazón, Dios de los ejércitos restauranos, haz resplandecer tu rostro y