El golpe de boxeo no termina cuando impacta al oponente, sino cuando la mano regresa a la posición de protección. Una recuperación lenta o por una trayectoria incorrecta se considera una falla técnica grave que anula la capacidad de respuesta y expone al boxeador a un contragolpe de derecha, el cual es difícil de detener si la guardia está baja. Para corregir este "eterno problema", el autor propone ejercicios como el uso de bandas elásticas para sentir la tensión de regreso, el trabajo con manoplas de intercepción y la práctica frente al espejo para asegurar que el puño se ancle nuevamente en el pómulo o la sien con una velocidad idealmente superior a la del impacto.