Este fragmento de la novela Tempestad, escrita por C. S. Goto, narra el despertar del bibliotecario Rhamah tras aterrizar de emergencia en un mundo desértico y hostil. El protagonista recupera la consciencia en un entorno de temperaturas extremas, enfrentándose inicialmente a una amnesia severa que le impide recordar su identidad o su propósito. A través del contacto instintivo con su equipo y su armadura de marines espaciales, Rhamah comienza a reconstruir fragmentos de su pasado vinculados al Imperio y al Emperador. El hallazgo de su espada psíquica, Vairocanum, actúa como un catalizador místico que le devuelve su nombre y su sentido del deber como guerrero. La obra establece una atmósfera de misterio y peligro inminente, sugiriendo que las acciones de este bibliotecario de los Cuervos Sangrientos serán determinantes para el destino de este planeta alienígena.