Las acusaciones formuladas en Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios y exfuncionarios mexicanos configuran “una bomba casi atómica” que revela la profundidad del problema del narcotráfico en México, afirmó el exgobernador sinaloense Francisco Labastida Ochoa, quien advirtió que el caso representa apenas “la punta del iceberg” de una red más amplia de complicidades.