El Gobierno del PSOE cambia la norma para que, a partir de ahora, sean los bancos y no los clientes quienes paguen el impuesto hipotecario, aprovechando todo el revuelo que han generado las polémicas sentencias del Tribunal Supremo. La realidad, sin embargo, es muy diferente. No sólo lo seguirán pagando los hipotecados, sino que, además, la factura será más alta. Gracias, presidente Sánchez.