En esta obra fundamental, el psicólogo infantil Bruno Bettelheim analiza cómo los cuentos de hadas actúan como herramientas esenciales para el desarrollo emocional y moral de los niños. Mediante un enfoque psicoanalítico, el autor sostiene que relatos clásicos como Cenicienta o Hansel y Gretel ayudan a los menores a procesar conflictos internos y ansiedades universales, tales como el miedo al abandono o la rivalidad fraterna. Estos relatos no solo entretienen, sino que ofrecen soluciones simbólicas que guían al infante en su transición de la inmadurez a una existencia independiente y madura. El texto enfatiza que la fantasía permite externalizar tensiones psíquicas de una forma controlable y segura para la mentalidad infantil. Bettelheim argumenta que, al identificarse con los héroes, los niños descubren valores como la valentía y la justicia de manera orgánica. Finalmente, el autor defiende la superioridad de estas historias frente a la literatura moderna por su capacidad de validar las experiencias emocionales más profundas del ser humano.