La Audiencia Provincial de Navarra ha dictaminado la puesta en libertad de los 5 miembros de La Manada. Esta decisión está justificada y entra dentro de lo normal. Sin embargo, ha generado una oleada de fuertes críticas y grandes protestas en las calles, cuyo mensaje es muy peligroso, puesto que, en esencia, pretenden revertir la presunción de inocencia y la igualdad ante la ley, además de vulnerar las más básicas garantías procesales. Esta jauría política y social es la que nos debería aterrar.