El gremio del taxi colapsó esta semana el centro de ciudades como Madrid y Barcelona en protesta por los denominados VTCs, vehículos de alquiler con conductor que operan a través de plataformas como Uber y Cabify. Sin embargo, los argumentos que aducen en contra de la competencia son una gran mentira. Su único objetivo es blindar un monopolio injusto y obsoleto tomando como rehenes a residentes y turistas.